¿Por qué enfermamos?

Una preocupación fundamental de la humanidad es, y ha sido desde hace miles de años, la enfermedad. Sin embargo, sus verdaderas causas han permanecido ignoradas hasta tiempos relativamente recientes. De hecho, a día de hoy todavía ignoramos los desencadenantes de muchas patologías.

Podríamos clasificar gran parte de las enfermedades en los siguientes grupos: enfermedades infecciosas, enfermedades cardiovasculares, cáncer, y enfermedades neurológicas (sin olvidar que existen otros grupos, que seguramente serán tratados en otros posts).

Enfermedades infecciosas

Son aquellas causadas por agentes infecciosos, normalmente microorganismos, vulgarmente llamados microbios (bacterias, virus y parásitos eucariotas). Son las más familiares para cualquier lector (¿quién no se ha resfriado o ha sufrido una gripe intestinal en el último año?), y han castigado a la raza humana desde sus más tiernos inicios.

Una infección se da cuando un microorganismo patógeno, es decir, un bichito con malas intenciones, se aprovecha de nuestro organismo para vivir a sus anchas, y con ello nos produce algún tipo de daño o perjuicio. Por ejemplo, puede ser que se alimente de nuestros propios nutrientes, o que produzca una sustancia que nos resulte tóxica.

La faringitis normalmente está causada por virus que se aprovechan de las células de nuestra garganta para reproducirse.

La faringitis normalmente está causada por virus que se aprovechan de las células de nuestra garganta para reproducirse.

Este grupo de enfermedades es una causa de mortalidad y de morbilidad a escala mundial. Pese a que en países desarrollados la gravedad de las infecciones no suele ser preocupante, sí lo es en países en vías de desarrollo. Y no conviene olvidar que enfermedades como el SIDA o la tuberculosis siguen provocando un número de muertes nada despreciable en nuestra sociedad.

Enfermedades cardiovasculares

Esta clase de enfermedades no nos son ajenas en absoluto, pues son la principal causa de muerte a nivel mundial. Algunos ejemplos son el infarto de miocardio, la angina de pecho, la hipertensión… Pese a que una vida saludable (con una alimentación adecuada y ejercicio regular) constituye una excelente medida de prevención, la incidencia de este grupo de enfermedades sigue siendo abrumadora.

Los factores desencadenantes son numerosos y bien conocidos. El envejecimiento de los vasos sanguíneos, que los vuelve más rígidos e inelásticos, provoca una disminución en la eficiencia de conducción de la sangre y un aumento de la presión sanguínea. Por otro lado, la formación de placas de ateroma (acumulaciones de lípidos, entre ellos colesterol, células y proteínas en las paredes de los vasos sanguíneos) puede causar la obturación de arterias. Esto provoca que no llegue suficiente sangre a la región que irriga la arteria afectada; cuando esta región forma parte del corazón, estaremos hablando de un infarto de miocardio, lo cual es muy grave. Existen otros muchos factores, pero no es el objetivo de este post enumerarlos todos.

Cuando se forma una placa de ateroma en una arteria coronaria, puede obstruir el flujo de sangre hacia parte del corazón y causar un infarto.

Cuando se forma una placa de ateroma en una arteria coronaria, puede obstruir el flujo de sangre hacia parte del corazón y causar un infarto.

Los factores de riesgo que pueden contribuir al desarrollo de una enfermedad cardiovascular también son conocidos: dietas ricas en grasas saturadas, sedentarismo, obesidad, diabetes, el hábito de fumar, etc. Intentar evitar o reducir al máximo estos factores es la mejor manera de luchar contra estas enfermedades.

Cáncer

Se trata de una enfermedad de incidencia creciente, que desde siempre ha acompañado a la humanidad, pero que en los últimos decenios ha adquirido mayor importancia a causa del aumento de la esperanza de vida de la población y de la reducción de mortalidad por otras enfermedades.

Por desgracia, todos conocemos la palabra cáncer. Pero ¿qué es? En realidad el cáncer es un conjunto heterogéneo de distintas enfermedades con un rasgo común: la proliferación descontrolada de un grupo de células. En condiciones normales, las células de los organismos pluricelulares están sometidas a un riguroso control; en todo momento saben si tienen que dividirse, sobrevivir, morir, etc. Sin embargo, y de forma relativamente frecuente, alguna célula deja de escuchar a su entorno y empieza a comportarse de forma caótica; es como si se volviera loca. Por suerte, existen mecanismos de protección que eliminan a estas células locas, y en la mayoría de los casos no llegan a causarnos ningún problema. Sólo cuando se reúnen una serie de condiciones favorables será capaz una célula cancerosa de generar un tumor.

¿Y cuáles son las consecuencias del desarrollo de un tumor? Principalmente, la pérdida de función de órganos que nos resultan esenciales para vivir. Las células que forman parte del tumor son totalmente aberrantes: no realizan las funciones que les corresponderían por pertenecer a un tejido concreto; es más, oprimen y destruyen el resto de las células del tejido, lo cual impide que otras células sanas trabajen correctamente. Por ejemplo, no es difícil imaginar por qué un tumor en el cerebro puede ser tan letal.

Ejemplo de un tumor en un epitelio. Las células tumorales oprimen a  las células sanas y dificultan su funcionalidad.

Ejemplo de un tumor en un epitelio. Las células tumorales oprimen a las células sanas y dificultan su funcionalidad.

La terapia del cáncer ha evolucionado de forma asombrosa en los últimos años, pero todavía existe una elevada mortalidad. Es por eso que el cáncer es una de las áreas de la investigación biomédica en la que más recursos se invierten.

Enfermedades neurológicas

Son aquellas que afectan al sistema nervioso. Se trata de una categoría que agrupa enfermedades de distintas etiologías, pero por sí misma ostenta una gran importancia, puesto que el funcionamiento adecuado de nuestro sistema nervioso es crucial para que podamos vivir.

Algunos ejemplos son las enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson o la enfermedad de Alzheimer; lo que podríamos llamar enfermedades mentales, como la depresión o la esquizofrenia; y otras enfermedades que no entran dentro de estas categorías, como la esclerosis múltiple, la epilepsia…

Las enfermedades neurodegenerativas se caracterizan por la muerte de neuronas.

Las enfermedades neurodegenerativas se caracterizan por la muerte de neuronas.

Hoy día sabemos que bajo todas las enfermedades neurológicas subyace algún tipo de alteración en los procesos biológicos de nuestro cerebro, incluso en el caso de las enfermedades mentales. Mediante el tratamiento farmacológico dirigido a dianas biológicas se ha conseguido mejorar notablemente la esperanza y la calidad de vida de muchos enfermos, pero aún queda un largo trecho por recorrer en la investigación de este tipo de patologías. Además, nunca hay que olvidar los factores ambientales que pueden contribuir a su desencadenamiento.

El sistema inmune

Finalmente, y dada su importancia en el desarrollo de las enfermedades, se debe hacer referencia a nuestro sistema inmune. El sistema inmune es básicamente nuestra defensa contra la enfermedad, especialmente eficaz contra las infecciones, aunque también nos protege de otros tipos de patologías.

Alguna vez he oído el razonamiento de que el sistema inmune debía de ser una birria, si cada dos por tres estamos resfriados o con dolor de barriga. Afortunadamente, lo cierto es que el sistema inmune es uno de los componentes más complejos y sofisticados de nuestro organismo, y su eficacia ha quedado sobradamente probada con los nefastos efectos de las inmunodeficiencias: Cuando el sistema inmune de una persona no funciona, es cuestión de tiempo que muera por alguna infección que en una persona sana no produciría síntomas de gravedad. Y es que nos hallamos bajo el constante acecho de microorganismos que esperan cualquier oportunidad para infectarnos. No es ninguna broma; a tu alrededor, querido lector, o incluso dentro de ti, hay en estos momentos miles de microbios que podrían hacerte enfermar, puede que gravemente, si tu sistema inmune no los estuviera manteniendo a raya.

Maliciosos microbios acechan a esta ficticia lectora.

Maliciosos microbios acechan a esta ficticia lectora.

¿Y si tan fantástico es nuestro sistema inmune, por qué nos ponemos enfermos de vez en cuando? Bueno, no somos los únicos seres que la evolución ha perfeccionado. Los microorganismos también se adaptan a nuestras defensas, y desarrollan herramientas para contrarrestar o evadir nuestro sistema inmune. Podríamos decir que es una constante batalla entre dos bandos. Por ahora, y gracias a los espectaculares avances médicos de las últimas décadas (antibióticos, antivirales, vacunas…), podemos decir que vamos ganando la guerra en la mayoría de enfermedades infecciosas.

No obstante, es esperable que un arma tan potente tenga alguna contraparte. Y es que el sistema inmune puede confundirse en algunas ocasiones y desencadenar respuestas exageradas (es el caso de las alergias) o incluso atacar a nuestro propio organismo (lo cual sucede en las enfermedades autoinmunes). Aun y así, de no ser por él, el ser humano no habría llegado donde ha llegado

6 pensamientos en “¿Por qué enfermamos?

  1. ¡Un muy buen post introductorio! Me parece un tema realmente interesante el proceso evolutivo del sistema inmune que ha tenido lugar (y tiene lugar) en constante interacción con los microorganismos y la virulencia de estos. ¡Espero que trates este tema en un futuro post! :)

  2. Hola Elsa! Muy buen inicio del blog!!
    Estoy de acuerdo con que el tema que propone John es muy interesante (y complejo). Me gustará ver qué nociones nos presentas! Ü
    Puestos a proponer temas, me gustaría animarte a escribir sobre otras interacciones que establecemos con los microorganismos fuera de la infección, las que nos benefician o simplemente soportamos con buena cara. Supongo que ya tendrás muchos posts pensados, así que sólo queda como una propuesta para llevar a cabo cuando te parezca ;)

    Records guapa, i felicitats!!

    • Hola Maria!
      Me encantará escribir una entrada sobre el tema que propones, porque de hecho es uno de los que más me interesan. Sin embargo, creo que tendremos que esperar un poco, porque es un tema muy amplio y del que todavía tengo mucho que aprender.
      Moltes gràcies i records a tu també! :)

  3. Muy interesante el tema. ¿No sabrás si se está investigando en alguna sustancia que introducida en el torrente sanguíneo limpie las arterias y venas de ateromas, y las deje limpias, o que les dé más flexibilidad?.

    • Una pregunta interesante. Sin duda sería fantástico encontrar un fármaco capaz de algo como lo que propones. Por desgracia, la placa de ateroma es una estructura muy compleja, que no se puede limpiar así como así. Lo que se intenta hacer es sacar el colesterol acumulado, para que pueda ser redirigido al hígado y posteriormente excretado. Es un tema complicado, pero por lo que sé se están investigando unos fármacos denominados agonistas de LXR que se cree que podrían tener este efecto. De momento, se ha visto que funcionan en ratones, y se está estudiando su uso en humanos. Actuarían de forma similar a los famosos ácidos grasos poliinsaturados; es por todos conocidos que incorporar estas grasas en la dieta disminuye el riesgo de aterosclerosis y sus complicaciones.
      No soy una experta en el tema, así que de momento sólo te puedo contestar esto. Si tienes más curiosidad, puedo tratar de informarme más. De todas formas, tengo pensado escribir una entrada sobre el colesterol y sus riesgos algún día.

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