Premios Bitácoras y próxima entrada

El pasado viernes se cerraron las votaciones para los Premios Bitácoras 2014, a los que, como ya sabéis, este blog se presentó. Ya se han publicado las clasificaciones finales de cada categoría, así como los finalistas. Podéis consultar la de la categoría Mejor Blog de Ciencia aquí.

Creo que me estoy repitiendo mucho últimamente, pero me vais a tener que aguantar una vez más. ¡Muchísimas gracias a todos los lectores y lectoras que habéis votado a Biomedicina en Viñetas! Para nada me esperaba aparecer entre los 50 mejores blogs de ciencia de habla hispana, y menos llevando tan poco tiempo en esto. Y en 28ª posición. Es que aún me cuesta creerlo.

Gracias por ayudar a que este blog llegue a más personas. Desde que apareció en la clasificación de Bitácoras, cada día llegan nuevos lectores.

Gracias por darme vuestro apoyo. Es genial ver que algo en lo que me esfuerzo le gusta a tanta gente.

En definitiva, gracias a todos los que os habéis tomado la molestia de apoyar este blog. Y ya no hablo sólo de los Premios Bitácoras; gracias también a los que compartís mis entradas y habláis de ellas a amigos y conocidos. Gracias a vosotros he recibido una dosis extra de confianza para seguir adelante con este proyecto, aun con más ganas si cabe.

Para la próxima entrada tengo pensado hablaros sobre el ejército más eficaz que existe sobre la faz de la tierra: el sistema inmune, una defensa capaz de mantener a raya a los millones de microorganismos que intentan invadir nuestro cuerpo en todo momento. Si bien de vez en cuando se le escapa alguno, no es nada comparado con las veces que nos salva la vida cada día.

En la próxima entrada sobre el sistema inmune conoceremos a fondo estos pequeños (pero valientes) soldados que protegen nuestro cuerpo.

En la próxima entrada sobre el sistema inmune conoceremos a fondo a los pequeños (pero valientes) soldados que protegen nuestro cuerpo.

Debo deciros que no sé cuándo podré ponerme a escribir, porque parece que este mes la universidad se ha propuesto acaparar todas mis horas de vigilia. Pero tened por seguro que lo haré en cuanto me dé un respiro.

¡Hasta la próxima!

Ébola: del virus a la enfermedad

[Aviso a lectores poco curtidos: Os encontráis frente a la entrada más larga que he escrito hasta el momento. Espero no cansaros, pero el tema requería cierta extensión (y si he hecho bien mi trabajo y sentís curiosidad, la lectura no os resultará espesa). Podéis leer el texto entero o escoger los apartados que os interesen; no he querido dividirlo en varias partes porque creo que sería poco didáctico. Os invito a que lo disfrutéis como os apetezca.]

No creo que me equivoque al afirmar que hace unos meses pocos estabais familiarizados con la palabra Ébola. Sin embargo, esta enfermedad no es ninguna novedad. Lo que sucede es que el brote actual ha superado con creces en número de afectados a brotes anteriores. Incluso ha llamado a las puertas del mundo occidental. Lo que antes era uno más de los muchos problemas que azotan África, ahora ha atraído las miradas de la comunidad internacional. Es lógico, por lo tanto, que la población quiera saber qué es el Ébola. Llevo tiempo viendo cómo lo intentan explicar varios medios de comunicación, y la verdad es que no me he quedado del todo tranquila. Por eso yo también voy a hacer mi intento, confiando en que sabré aclararos algunas dudas que podáis tener y que a mí me surgieron en su momento.

Breve introducción

La enfermedad del Ébola (o simplemente Ébola) es una patología causada por el virus del Ébola (hasta aquí nada nuevo).

Este virus pertenece a la familia de los Filovirus, junto con otros virus causantes de fiebres hemorrágicas. Se denominan así por su forma filamentosa. Dentro de esta familia, encontramos el género Ebolavirus, del cual existen cinco especies, a las que se adjudicó el nombre del lugar donde se identificaron: Zaire, Bundibugyo, Sudán, Reston y Taï Forest. De éstas, las tres primeras son las responsables de los grandes brotes de Ébola que se han producido desde que se conoce la enfermedad. Concretamente, el que ha afectado a más personas es el Ebolavirus Zaire, que también es el más mortífero (la mortalidad ha ido oscilando entre un 50% y un 90%, dependiendo del brote). [1] Esta especie es precisamente la causante del brote actual.

Virus del Ébola.

Virus del Ébola.

Un poco de historia Sigue leyendo

Premios Bitácoras 2014

Pasado mañana hará cuatro meses desde que Biomedicina en Viñetas vio la luz en el mundo de internet. Como veis, se trata de un blog muy joven, pero me alegra ver cómo va evolucionando. Y más teniendo en cuenta el tiempo y mimo que le he estado dedicando. Para que os hagáis una idea, empecé a idear el proyecto hace más o menos un año, y me puse en serio en diciembre del año pasado.

Icono

Sigue leyendo

Próxima entrada sobre el Ébola

En estos últimos días se está hablando mucho sobre el Ébola (por lo que se oye en los medios casi parece que hayan desaparecido el resto de enfermedades). El problema es que, lamentablemente, no todo lo que se dice tiene una base científica bien documentada. Me imagino que muchos lectores tendréis algunas preguntas sobre el tema, y no creo que vayan a ser contestadas por la prensa generalista, pues tampoco es su objetivo.

Un dibujo que hice del virus del ébola hace algún tiempo.

Dibujo del virus del Ébola que hice hace algún tiempo.

Es por eso que he decidido preparar una entrada sobre el tema para aclarar las dudas que podáis tener. Estoy intentando cubrir los aspectos que creo que pueden resultar más confusos, pero sólo dispongo de mi propio criterio. Por ese motivo os pido colaboración: por favor, hacedme todas las preguntas que tengáis al respecto. De esta forma podré escribir una entrada mucho más interesante para todos.

Podéis formular vuestras preguntas en los comentarios o si lo preferís enviármelas por correo electrónico a biomedvinetas@outlook.com.

Por supuesto, si se os ocurren nuevas preguntas después de leer la entrada, estaré encantada de contestarlas igualmente.

Eso es todo por ahora. ¡Espero vuestras preguntas!

Antibióticos (II): las bacterias contraatacan

En la última entrada estuvimos hablando de cómo funcionan y de cuán fabulosos que son los antibióticos. Hoy veremos la otra cara de la moneda: la resistencia por parte de las bacterias.

Datos preocupantes

Los antibióticos han sido un arma casi milagrosa contra las infecciones bacterianas, pero, como cabía esperar, el enemigo no se dejará aplastar así como así (y menos tratándose de bacterias). Si las cosas siguen como están, la resistencia a los antibióticos será uno de los grandes problemas que tendremos que enfrentar en este siglo. En abril de este año, la OMS publicó un informe sobre resistencia a antimicrobianos [1] en el que se recogen unos datos escalofriantes: cada vez hay más bacterias resistentes a uno o varios antibióticos. De hecho, hay algunas que son resistentes prácticamente a todos los antibióticos que podrían acabar con ellas. Además, en muchos lugares los patógenos resistentes son responsables de una importante proporción de las enfermedades infecciosas. Por ejemplo, en ciertas regiones el 80% de las infecciones de por Staphylococcus aureus (una bacteria que puede causar infecciones cutáneas y septicemias) están asociadas a cepas resistentes a la meticilina, un antibiótico de la misma familia que la penicilina.

¿De dónde salen las bacterias resistentes?

Sigue leyendo

Antibióticos (I): el arma definitiva contra las infecciones (o eso pensábamos)

Todos estamos familiarizados con los antibióticos, y seguro que os han sacado de apuros más de una vez. Faringitis, gastroenteritis, infecciones de orina… No debemos temerles si tenemos un buen antibiótico a mano. Ahora bien, ¿qué son exactamente los antibióticos? ¿De dónde proceden? ¿Cómo funcionan? ¿Tienen alguna limitación? Hoy daremos respuesta a estas preguntas.

Un arma prestada

Un antibiótico es una sustancia que tiene la capacidad de matar o frenar el crecimiento de bacterias [a], y que es producido por otros microorganismos. Sí, sí, lo que leéis: existen algunos microorganismos (como el hongo Penicillium notatum o la bacteria Streptomyces griseus) que se dedican a fabricar sustancias que emplean para dejar fuera de combate a otros competidores microbianos. Por lo tanto, los antibióticos no son un invento humano; podemos decir que nos hemos aprovechado del armamento natural de estos microorganismos en nuestra particular guerra contra las bacterias patógenas.

Sin embargo, hay que decir que también existen sustancias microbicidas sintéticas. Es por eso que existe el término antimicrobiano, que engloba tanto los antibióticos como otros microbicidas sintéticos. De hecho, la mayoría de antimicrobianos usados hoy en día son sintéticos o modificaciones sintéticas de antibióticos naturales.

Un poco de historia

Alexander Fleming fue el primero en describir los efectos de la penicilina en las bacterias, allá en el  año 1928 [1]. El investigador escocés estaba trabajando con cultivos de bacterias llamadas Staphylococcus, cuando por casualidad una de las placas que usaba para cultivarlas se contaminó con un hongo. Fleming observó que las bacterias que rodeaban al hongo se estaban muriendo. Gracias a su perspicacia, dedujo que ese hongo, Penicillium notatum (del mismo género que el moho que crece en las naranjas), producía una sustancia que mataba a las bacterias, y la bautizó con el nombre de penicilina.

Recreación del descubrimiento de la penicilina por Fleming. Las bacterias se pueden cultivar en el laboratorio en placas que contienen un medio de cultivo gelatinoso (es decir, comida para bacterias). Crecen formando colonias (visibles a simple vista) encima de esta especie de gelatina. Las placas tienen que estar tapadas siempre que sea posible, porque si no sucede lo que le pasó a Fleming: se contaminan con las esporas que hay en el aire y crecen hongos dentro (también les gusta la comida para bacterias). Aunque en este caso el hongo fue bienvenido.

Recreación del descubrimiento de la penicilina por Fleming. Las bacterias se pueden cultivar en el laboratorio en placas que contienen un medio de cultivo gelatinoso (es decir, comida para bacterias). Crecen formando colonias (visibles a simple vista) encima de esta especie de gelatina. Las placas tienen que estar tapadas siempre que sea posible, porque si no sucede lo que le pasó a Fleming: se contaminan con las esporas que hay en el aire y crecen hongos dentro (también les gusta la comida para bacterias). Aunque en este caso el hongo fue bienvenido.

Sigue leyendo

Vivir más tiempo y mejor: ¿es posible?

Seguimos con el tema del envejecimiento, que hemos estado tratando en las últimas entradas (¿Por qué envejecemos? y Envejecimiento y evolución). Ahora conocemos algunas teorías sobre los mecanismos biológicos que nos hacen envejecer, y también una hipótesis evolutiva.

¿Podemos vivir más (o como mínimo mejor)?

La teoría evolutiva del envejecimiento (pleiotropía antagónica) que vimos en la entrada anterior es un poco desalentadora. ¿Hay algo que podamos hacer para mitigar los efectos negativos de los genes pleiotrópicos que nos hacen envejecer? ¿O son un precio que debemos pagar resignadamente a cambio de vivir mejor durante nuestra juventud y poder reproducirnos?

Sigue leyendo